3 sugerencias básicas para asadores principiantes

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No importa la edad, siempre hay tiempo para aprender algo nuevo. ¿Y por qué no aprender a hacer un buen asado este verano?

Para eso, nosotros tenemos tres sugerencias básicas y sencillas para que usted no se equivoque en el asado. ¡Vea a continuación!

1. El fuego es su principal amigo para asar la carne

Hacer un buen fuego es un desafío a quienes empiezan en el mundo del asado, pero es esencial para asar la carne de forma homogénea, no quemarla por fuera y dejarla cruda por dentro o cocinarla dejándola desabrida. 

Lo ideal es hacer un brasero con el carbón inicial e desplazar más carbón a medida que sea necesario para asar la carne. Si es posible hacer eso, prenda el fuego y deje que queme hasta que usted ya tenga una capa de ceniza por arriba del brasero, de esta forma, cuando la grasa de la carne comience a gotear, usted no verá llamas altas que levantan y queman todo. 

Hay diversas técnicas para prender el fuego, pero lo que no se debe hacer es usar fluidos de encendedor o similares que sean derivados de petróleo, pues esos combustibles acaban por  dejar un sabor y olores feos en la carne después. En el caso de que desee, ya existen tabletas de alcohol sólido y otros encendedores para vender que facilitan mucho la tarea de encender el fuego, basta conferir.

También le recordamos que usted solo debe poner la carne en el parrillero después que el humo inicial se haya disipado, en caso contrario, este humo dejará la carne con un gusto feo. 

Para encender el fuego entonces, vamos a sugerir dos técnicas: la primera se trata de usar alcohol, bastando abrir el carbón en el parrillero, verterle alcohol por encima y esperar. Sí, es necesario esperar algunos minutos después de despejar el alcohol antes de encenderlo para que el carbón absorba el combustible; no se preocupe con la evaporación, aun habrá mucho alcohol en el carbón para encender el fuego – así, de lejos y con las manos bien limpias de cualquier vestigio de alcohol, tire un palillo de fósforo prendido y espere que el fuego vuelva el carbón en brasero. 

La segunda técnica que sugerimos es inclusive más segura y tranquila: arrolle una servilleta o papel higiénico alrededor de dos dedos para formar un cilindro; después, tuerza una de las puntas para crear una especie de taza con este papel. Abra una cavidad en el medio del carbón, coloque su taza de papel ahí y llene de aceite de cocina usado o nuevo, es lo mismo. 

Entonces basta encender y el fuego agarrará en el aceite y escurrirá hacia el resto del carbón. ¡Fácil y sencillo de hacer! 

2. No condimente demasiado la carne

Con diferentes condimentos y marinadas, podemos alcanzar sabores diferenciales e increíbles, pero no exagere, no se olvide, ¡el plato principal del asado sigue siendo la carne! 

En el caso de que tenga duda, elija siempre lo que es más sencillo y elegante: la sal sigue siendo el mejor condimento para la carne del asado.

Con el tiempo, usted puede desarrollar condimentos y marinadas propias para su asado. En el caso de que desee, le recomendamos que comience testeando mezclas de sal, pimienta, cebolla en polvo, ajo en polvo y si quiere un sabor dulce (en una carne de cerdo, por ejemplo), usted puede “jugar” con azúcar moreno o salsas para asado.

Si prueba usar azúcar moreno o salsa pronta para asado, le recomendamos que solo los eche a la carne en los últimos 10 minutos, pues se queman muy rápido y pueden estropear la carne. Otra sugerencia es tener cuidado con hierbas frescas o secas, pues también se queman rápido. 

De esta forma, pruebe diferentes condimentos hasta encontrar el ideal para su paladar, pero no tema recurrir a lo que ya ha sido testeado y comprobado, la sal.

3. Sea paciente y deje que la carne descanse

La carne está lista, los invitados lo están provocando y usted quiere mucho servir toda la carne antes que enfríe, ¿verdad? No, ¡siempre deje que la carne descanse algunos minutos antes de cortarla y servirla! 

Cuanto más grande sea el pedazo de carne, más tiempo necesitará descansar, pero entre 5 y 10 minutos está perfecto para casi todas las opciones. Dejar que la carne descanse la vuelve más fácil para cortar, pues queda más firme.

Pero el principal beneficio de dejar que la carne descanse es permitir que los líquidos en su interior se reagrupen alrededor de las proteínas y se asienten para que al cortar y servir la picaña en el punto, aun esté jugosa y con la textura perfecta.

¡Y tampoco es una mala idea que usted tenga tiempo para descansar y tomar un trago o dos, por supuesto! 

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